En plena Guerra Fría, cuando el mundo podía explotar por cualquier malentendido, aparece nuestro protagonista: Naked Snake, un agente entrenado en supervivencia extrema. Su misión inicial parece simple… pero ya sabemos que nada es simple en Metal Gear: rescatar al científico Sokolov y, lo más importante, no ser visto, porque un error podría iniciar una guerra nuclear.

Desde pantanos hasta bases enemigas, Snake se abre camino usando todo lo que sabe de sigilo. Cuando por fin da con Sokolov, este piensa que lo vienen a capturar de nuevo hasta que Snake le aclara que viene de la CIA y bajo órdenes del comandante Zero. Todo parece ir bien… hasta que aparecen los Cobras, una unidad élite soviética. Y con ellos, alguien que marcará para siempre la saga: Ocelot, joven, arrogante y armado con su clásico revólver.

Tras un tenso enfrentamiento, un duelo improvisado y la primera demostración del CQC, Snake sigue su misión. Pero entonces ocurre el momento que lo cambia todo: en un puente envuelto en niebla, aparece The Boss, su mentora, su figura más importante… y anuncia que ha desertado a la Unión Soviética. Le entrega ojivas nucleares al coronel Volgin, y este, sin pensarlo dos veces, lanza un ataque nuclear que termina culpando a Estados Unidos.

Snake apenas sobrevive. El mundo está al borde de la guerra. Y solo queda un camino:

“Para evitar una catástrofe global… debes eliminar a The Boss.”
Empieza la Operación Snake Eater.


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